5 de octubre de 2015

La batalla de los deberes

Los padres se enfrentan por las tareas escolares y los educadores las defienden | Un exceso de ejercicios es causa de estrés y ansiedad en alumnos y familias

La batalla de los deberes

Maite Gutiérrez
Barcelona / LA VANGUARDIA

Los deberes deben abolirse. Los deberes deben mantenerse. Estos dos mensajes contradictorios los han defendido recientemente las mayores federaciones de asociaciones de padres de alumnos de España. El presidente de Ceapa, Jesús Salido, ha denunciado de forma pública que hay niños, sobre todo en la ESO, con una jornada laboral de 60 horas semanales a causa de los ejercicios para casa. "¿Qué adulto aguantaría esto?", se preguntaba. Por eso, la entidad que agrupa a 12.000 ampas reclama la supresión de estas tareas. Sostienen que los deberes carecen de valor educativo y fomentan las desigualdades entre alumnos, entre los que pueden contar con la ayuda de sus padres y los que no. Este lunes replicaron los padres de Concapa, la confederación que representa a cuatro millones de familias de la escuela concertada católica. Defienden la utilidad de los deberes y los consideran "imprescindibles" para el progreso intelectual. El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, ha aceptado reunirse con las ampas para tratar el asunto.

Con la cantidad de cuestiones que rodean la educación, y una de las que más preocupa a las familias son los deberes. "Es difícil decir quién tiene más problemas con las tareas escolares, si los estudiantes o sus padres", lanza con ironía Marilyn Achiron, miembro del secretariado de Educación de la OCDE que ha participado en el estudio de esta organización sobre los deberes. Razón y ejemplos no le faltan. Aparte del enfrentamiento entre las dos mayores confederaciones de ampas de España, está la petición en la plataforma Change.org para que el Ministerio de Educación regule estos ejercicios y evite excesos. "Pedimos deberes racionales, tanto en la cantidad como en la utilidad, no es normal que niños de diez años tengan dos horas diarias de deberes repetitivos", sostiene Eva Bailén, impulsora de la demanda. Esta ingeniera creó la campaña en Change.org al ver cómo su hijo, un buen estudiante, queda sobrepasado por la cantidad de deberes que su profesor le pone cada día, lo que le produce una gran ansiedad y estrés. No debe de ser el único porque la petición de Bailén ya lleva más de 127.000 adhesiones. Josep Manuel Prats, presidente de la federación de ampas de la escuela concertada de Catalunya Fapel, reconoce también que las llamadas de padres abrumados por la cantidad de deberes de sus hijos son constantes. "En la escuela concertada se suelen poner bastantes tareas para casa, y las familias no saben cómo gestionarlas, muchas aseguran que consumen la mayor parte del tiempo libre de sus hijos", señala Prats.

"Parece algo banal, pero los deberes generan mucho malestar tanto entre los alumnos como en los padres, distorsionan la vida familiar, y más ahora que los adultos tienen poco tiempo para sus hijos; ¿Las horas que están los niños en casa las tienen que pasar haciendo deberes? ¿Vale más la pena que estén dos horas resolviendo multiplicaciones o que vayan a un museo con sus padres?", reflexiona el educador Jaume Funes, que este año ha publicado un libro con consejos para sobrellevar las tareas escolares. Porque hay familias que viven atrapadas en los deberes. Los ejercicios provocan tensiones y condicionan la vida fuera de la escuela. "Pero lo que debemos plantearnos es si los deberes, los buenos deberes, son útiles y necesarios para los alumnos", defiende Joan Mateu, director de Polítiques Educatives de Ensenyament. Mateu sostiene que sí. El departamento no considera necesario regularlos por ley, pero sí da orientaciones de cómo deberían ser los deberes adecuados. "Primero, que estén siempre relacionados con lo que se hace en clase, o el mismo día o el día siguiente, acabar una tarea o preparar una lectura que se trabajará en el aula", señala Mateu. Sólo así los alumnos verán sentido a los ejercicios. Luego, en clase, "el maestro siempre ha de comentar los deberes con los alumnos, corregirlos, preguntar sus dudas, si les ha costado, si no, de esta manera tienen un efecto. Mandar por mandar no sirve de nada", añade el director de Polítiques Educatives.

En cuanto a la duración, Mateu también se inclina por poner límites. En los primeros cursos de primaria con quince minutos al día basta, y al acabar la etapa se puede aumentar a media hora. "En la ESO una hora al día se considera adecuado, pero los fines de semana, no, los fines de semana son para descansar, porque si no los alumnos ven los deberes como una tortura y no como un elemento para mejorar", señala. Aquí la mayoría de las escuelas, y sobre todo institutos, no hacen caso. ¿Cuántos alumnos llegan al fin de semana sin muchos ejercicios? El educador y filósofo José Antonio Marina ha estudiado a fondo el universo deberes porque en la Universidad de Padres, que él dirige, el tema surge de forma constante. "Preocupa mucho a los progenitores porque, si hay una mala planificación de las tareas, los alumnos se angustian mucho", afirma. Todos los estudios, señala Marina, constatan que repasar por la tarde lo que se ha estudiado por la mañana ayuda a consolidar los conocimientos. "Los deberes son convenientes para el progreso de los alumnos, sí", insiste. Pero también aboga por acotarlos. "Seguimos la regla del diez: en infantil los deberes no deben existir, en 1.º de primaria, diez minutos, y luego, ir aumentando de diez en diez minutos cada curso hasta que al final de la ESO se pueda llegar a unas dos horas". Además de fijar lo aprendido, tanto Marina como Mateu aseguran que con los deberes el niño adquiere mayor autonomía, aprende a planificar su tiempo y a abordar una tarea en solitario. "Porque los que tienen que hacer los ejercicios son ellos, no sus padres, eso que quede claro", coinciden ambos.

El estudio sobre deberes de la OCDE en el que ha participado Achiron afirma que más de cuatro horas de deberes semanales apenas tiene efectos sobre el rendimiento académico. Excepto en las matemáticas. "Aquí, los alumnos que dedican más horas a ejercicios sí obtienen mejores resultados", explica. ¿Será por eso que los asiáticos son tan buenos con los números? Los alumnos de Shanghai dedican una media de trece horas semanales a deberes y fueron campeones de Pisa en esta disciplina. Aunque los coreanos, también en la parte alta de la clasificación, apenas tienen cuatro horas semanales de tareas. Aparte del tiempo, pues, también cuenta el método de enseñanza.