30 de marzo de 2015

¿Cómo pueden las AMPAS contribuir a terminar con el “fracaso escolar”?


El logro de mejoras significativas en los resultados de los centros de enseñanza pasa ineludiblemente por la implicación de las familias en el proceso educativos de sus hijos. Los trabajos desarrollados en el marco del proyecto INCLUD-ED o del “Observatorio europeo de la participación de los padres en la educación, así lo demuestran.
Las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPAS) pueden contribuir de manera muy relevante a terminar con el “fracaso escolar”, y ayudar a mejorar el rendimiento académico de los estudiantes. Las familias y sus AMPAS tienen que asumir con responsabilidad este reto, y no deberían ignorarlo. Por  ello, en el actual contexto, resulta imprescindible que se replanteen la dinámica de trabajo que han venido teniendo y centren su actividad en las necesidades educativas de los estudiantes, lo cual implica buscar estrategias y medios para contribuir a la transformación de los centros educativos con “fracaso académico”.
Hasta ahora, las prácticas más comunes entre las AMPAS han pasado por la organización de movilizaciones reivindicativas (para conseguir construcciones de colegios, mejora de infraestructuras, profesorado para completar plantillas, etc.), la organización de actividades extraescolares (deportivas, lúdicas, etc.),  acompañar a los alumnos en las salidas fuera del centro, ejercer de oficina de atención a familias que quieren expresar alguna queja o incidente, organizar escuelas de padres, intercambios de libros, etc. y asistir presencialmente a reuniones organizadas por los centros con nula o escasa capacidad de intervención en la toma de decisiones. Todas estas actividades, por legítimas e interesantes que sean, han mostrado tener muy poca incidencia en la mejora de los centros y en el rendimiento académico del conjunto de los estudiantes. Incluso, el desarrollo habitual de las “escuelas de padres” indica que actividades de este tipo que podrían tener un importante impacto sobre los centros, habitualmente realizan una formación descontextualiza de los centros y la comunidad educativa a la que se dirigen, además de estar planteadas para grupos reducidos de padres, lo que hace que tengan una repercusión muy pequeña en la comunidad.
Estas actividades tienen un carácter secundario y complementario de lo que es verdaderamente importante y central: la educación de sus hijos. Los objetivos y el modelo de participación de muchas de las AMPAS han quedado desfasados, al centrar la mayor parte de sus recursos, energías, etc. en ese tipo de actividades, se han convertido en organizaciones con una escasa incidencia sobre la educación de los estudiantes y la calidad de los centros de enseñanza, lo que hace que su contribuciones resulten irrelevantes o testimoniales para la mejora del aprendizaje de los niños y jóvenes, y la formación de los propios padres. No logrando en consecuencia tampoco que las familias se impliquen en el centro educativo y su mejora, no porque a las familias no les interese participar ni la educación de sus hijos, sino porque no les interesa una participación de segunda que apenas revierte en el éxito educativo de sus hijos.
Esta situación requiere que las AMPAS redefinan sus objetivos, prioridades y actividades. El principal objetivo de las AMPAS que quieran responder a las necesidades educativas actuales no puede ser otro que el de intervenir, junto con los demás integrantes de la comunidad educativa, en la transformación de las escuelas, colegios e institutos en centros de calidad para todos los estudiantes, sin exclusiones, en los que quede desterrado el fracaso escolar.
Para poder alcanzar este objetivo las AMPAS tienen que:
  • Revisar y redefinir sus planteamientos sobre el funcionamiento y organización de los centros y de las AMPAS, y centrar sus objetivos y acciones en contribuir a que los centros planifiquen, diseñen y desarrollen prácticas educativas que logren el éxito de todos y cada uno de los y las estudiantes.
  • Lograr que el mayor número posible de familias participen y se impliquen plenamente en los centros educativos. Para ello deben conseguir primero que las familias tomen conciencia de la importancia que tiene su participación y, en segundo lugar, propiciar las condiciones que la faciliten:
- un proyecto abierto a la participación de todas las familias,
- información y transparencia,
- la organización de actividades que se ajusten a sus intereses y necesidades,
- donde las familias  tengan un protagonismo activo,
- la complicidad del centro y del profesorado,
- horarios flexibles, etc.
  • Revisar y ajustar su estructura organizativa, y su lógica de actuación, con comportamientos en ocasiones clientelares, al servicio de las direcciones de los centros, de intereses corporativos del profesorado, de partidos políticos, etc. No pueden seguir siendo organizaciones que se circunscriban a los integrantes de sus juntas directivas y a algunas familias que participan puntualmente en las actividades que promueven. Tienen que representar y ser representativas de las familias de los centros, lo que las convertirá en organizaciones necesarias, eficaces e imprescindibles para mejorar el aprendizaje de los niños y jóvenes.
  • Organizar actuaciones conjuntas con el profesorado para asumir de este modo su corresponsabilidad en la educación y el aprendizaje de los estudiantes. Para ello es necesario que lleguen a acuerdos sobre un proyecto común y compartido donde queden reflejadas las tareas a las que cada uno se compromete: talleres, biblioteca, apertura del centro por la tarde, compromisos pedagógicos, colaboración en actividades en el aula y fuera de ella, lecturas dialógicas, etc. La colaboración y la participación conjunta entre el profesorado y las familias es el medio para solucionar los problemas que obstaculizan la mejora de los centros educativos. 
  • Crear redes de trabajo con otras AMPAS y organizaciones del entorno para llevar a cabo proyectos que ayuden a salir del aislamiento en el que se encuentran muchas AMPAS,  y contribuir a fortalecer un tejido social y asociativo que se corresponsabilice e implique en la educación de los menores
https://fracasoacademico.wordpress.com/como-pueden-las-madres-y-los-padres-contribuir-al-exito-academico-de-sus-hijos-2/ampas/

26 de marzo de 2015

CEAPA exige información sobre las medidas que se van a adoptar respecto de los resultados derivados de las pruebas de tercero de Primaria

CEAPA duda del objetivo real de la realización de las pruebas de 3º de Educación Primaria así como de la publicación de los resultados. El MECD, con el argumento de comprobar el grado de adquisición de competencias, en un escenario de recortes sin precedentes en la educación pública, impone a través de la LOMCE el dudoso objetivo de medir la calidad mediante una prueba común y el oscuro empeño de hacer públicos los resultados.
La LOMCE impone la realización de esta prueba, cuyos resultados podrían servir para tomar decisiones sobre la educación de nuestros hijos e hijas, indicando de una forma poco clara que “de resultar desfavorable esta evaluación, el equipo docente deberá adoptar las medidas ordinarias o extraordinarias más adecuadas.”
CEAPA se opone a que una redacción ambigua en la LOMCE en la que sólo habla de “medidas ordinarias o extraordinarias más adecuadas” pueda suponer la repetición de curso o una nota en el expediente del alumnado que condicione su futuro dentro del sistema educativo.
CEAPA tiene claro que esta prueba no beneficiará en nada a nuestros hijos e hijas, ni a sus centros, y en cambio supondrá una situación de estrés en el normal desarrollo de la vida del centro que dedicará tiempo y metodología en la preparación de los exámenes para mejorar en la posición del ranking, lo que irá en detrimento de su formación integral.
CEAPA se opone a la publicación de estos resultados, como indica la LOMCE, ya que su única finalidad es la de realizar un ranking de centros sin tener en cuenta factores socioeconómicos y socioculturales del contexto, intentando justificar y potenciar la existencia de dos tipos de centros, los públicos y los privados concertados que realizan selección del alumnado, lo que les permite conseguir una buena posición en el ranking, únicamente basada en los resultados de estas pruebas, entrando en una competencia que en nada beneficia al sistema educativo.
CEAPA considera que las Administraciones Educativas disponen de herramientas que permiten abordar programas de mejora, sin exponer a nuestros hijos e hijas a un examen que en nada les beneficia. El impulso de la Inspección educativa, la inversión en formación del profesorado y de las familias, la inversión en dotación de personal, programas de refuerzo que apoyan a las necesidades del alumnado, la disminución de las ratios, la atención y orientación personalizada, los medios para superar desigualdades…. en definitiva, hay muchas herramientas que sí consideramos benefician a la educación de nuestros hijos e hijas, mucho más que la simple, pero también costosa, evaluación a la que se pretende someter al alumnado de 3º de Educación Primaria.
CEAPA, a través de sus federaciones y confederaciones, inicia una campaña para exigir a las autoridades educativas que informen de las instrucciones dadas a los colegios de Educación Primaria sobre las medidas que se van a adoptar en cada centro educativo según los resultados de dicha prueba.
Mediante esta campaña, CEAPA exige que el MECD informe sobre las instrucciones dadas a las distintas Consejerías de Educación y a las Direcciones Provinciales de las Ciudades Autónomas, y que éstas trasladen a los equipos directivos de los centros su obligación de informar en cada Consejo Escolar y a través de los/as tutores/as sobre las medidas que van a adoptar respecto de los resultados de dichas pruebas.
Madrid, 18 de marzo de 2015