14 de septiembre de 2012

Más escuela pública, más calidad ciudadana

Por Gene Palacios Cuesta, Presidenta de FAPA-Rioja

En el inicio del curso 2012-2013, FAPA-Rioja denuncia que determinadas actuaciones políticas de la Consejería de Educación de La Rioja deterioran la calidad de la enseñanza del alumnado de la escuela pública. Si, además, la recesión erosiona los recursos económicos de las familias que hemos elegido esta opción educativa y no podemos compensar con ellos esta pérdida, la enseñanza pública puede dejar de ser una compensadora de desigualdades.


Algunas de las medidas que consideramos que están deteriorando la enseñanza en los colegios públicos son: el aumento de la ratio de forma generalizada (todo lo que esté por encima de 25 alumnos/aula ya es nefasto), tanto en educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachiller, porque provoca mayor desatención individual del alumnado, incumplimiento de normativa sobre ocupación de alumnos/aula (esto conlleva una mayor incomodidad por el insuficiente espacio), no permite una metodología de enseñanza activa, que prime la práctica sobre la teoría (como establece el currículum bimodal), acarrea peores condiciones para impartir/aprender un idioma extranjero, arte, música, mejora de la lectura, prácticas de laboratorio, etc. 

Pero, además, la no contratación de profesores interinos hasta el primer día de clase (o incluso más tarde) no permite ni una adecuada incorporación al proyecto del centro, ni formar equipo, ni una buena coordinación con el resto del cuerpo docente (consecuencia: los alumnos no son atendidos por el profesor del área o el de la especialidad); clausurar los proyectos de bibliotecas escolares en los centros indica desatención al fomento de la lectura; no conceder apoyos para compensar el aumento de ratio y eliminar los proyectos de los contratos programa y recortar el PROA, así como los convenios de PCPI con el Ayuntamiento de Logroño, significa que las necesidades educativas especiales no pueden ser atendidas (altas capacidades, ACNEs, no conocimiento del idioma, etc.); no asumir la organización de servicios necesarios para el apoyo a las familias desde el primer día de curso (comedor, ludoteca matinal y actividades extraescolares para completar los aprendizajes) o no poner en marcha ningún plan de mejora del éxito escolar para todos, ni un buen plan de aprendizaje de una lengua extranjera, implica una suma de actuaciones que indican que la escuela pública está siendo maltratada.

Las decisiones políticas de nuestra Consejería de Educación empujan al continuo deterioro de este servicio esencial, cuando todos los estudios y análisis indican que un mayor apoyo a la escuela pública traería mayor formación de la población, y por lo tanto, mayor empleabilidad, seguridad ciudadana y desarrollo personal de todos los ciudadanos.


Desde FAPA-Rioja recordamos a la ciudadanía que una buena escuela pública, gratuita y de calidad, compensa desigualdades y otorga igualdad de oportunidades a todos los ciudadanos, con independencia de su procedencia social o nivel socioeconómico; crea cohesión social, lo cual desemboca en un mayor desarrollo democrático de la ciudadanía y evita el crecimiento de la inseguridad ciudadana.

En los centros públicos convive y se relaciona alumnado muy diverso, lo cual ayuda a nuestros descendientes a practicar el respeto, la tolerancia, apreciar la diferencia y a manejarse en un mundo multicultural. La escuela pública garantiza que en nuestros pueblos riojanos se siga manteniendo la vida rural, muy necesaria para el cuidado del territorio y de la riqueza rural de nuestra comunidad.

Para compensar esta mala praxis política, desde FAPA-Rioja vamos a seguir trabajando en acciones positivas para la sociedad, como seguir impulsando las Comunidades de Aprendizaje: creemos firmemente que, con la participación de todos, otorgaremos una mejor educación al alumnado de centros públicos y formaremos ciudadanos más democráticos y participativos; impartiremos formación y asesoramiento a las familias, aun a pesar del abandono de las administraciones en este terreno; apoyaremos al profesorado en su labor docente, colaborando en todas las actividades en las que seamos requeridos (talleres, grupos interactivos, apoyo a la biblioteca escolar, actividades extraescolares, en las comisiones mixtas, en las comisiones de trabajo de los consejos escolares, en servicios complementarios…); seguiremos denunciando, a través de las AMPAS, todas las actuaciones que conlleven una peor calidad de la enseñanza y un servicio público deficiente; y apoyaremos, tanto desde la sociedad civil como con los profesionales de la educación, todas aquellas acciones reivindicativas que desemboquen en una mayor calidad de la enseñanza pública.