9 de mayo de 2012

La España del futuro depende de nuestro actual sistema educativo público

FAPA-Rioja (Federación de APAs de Centros Públicos de La Rioja) apoya la convocatoria de la Plataforma en Defensa de la Enseñanza Pública para realizar el jueves 10 de mayo una cadena humana, a las 18:00 horas, alrededor de la sede de la Consejería de Educación de La Rioja en la calle Murrieta de Logroño.

Para FAPA-Rioja sobran los motivos para actuar y movilizarnos contra los recortes en servicios públicos, ya que al recorte en educación pública aprobado por el Gobierno de Rajoy se suma el constante apoyo de la Consejería de Educación del Gobierno de La Rioja a la escuela concertada.

Es inaceptable que la educación -con la sanidad- haya de pagar la parte del león de los recortes, que se sacrifiquen las actuaciones destinadas a los más débiles, que se dispare a la línea de flotación del sistema educativo público cuando uno de los mayores problemas del futuro del país son unas tasas de fracaso y abandono escolares que nos abocan a la desventaja en la inevitable economía digital y global.

Hace falta, pues, un esfuerzo especial por salvar y mejorar la educación, mayor que en tiempos normales, pero también se ha de aceptar que no puede quedar al margen de los objetivos fiscales. Habría, pues, que afinar mucho sobre dónde, cuánto y cómo ahorrar y, a la vez, sobre cómo mejorar el uso de los recursos existentes.

Con la actual recesión en España, deberíamos estar ampliando las ayudas al estudio, no reduciéndolas. Y deberíamos dar marcha atrás en las políticas de austeridad que, a efectos prácticos, están constriñendo la economía española (los recortes estatales y locales sin precedentes que están castigando con especial dureza a la enseñanza). Reducir el presupuesto para becas (un 11,6% menos) y endurecer los criterios para poder conseguir, y mantener, esas ayudas es un disparate donde los recortes en universidad son otro paso más. Al aumento de tasas se unen los recortes en becas y ayudas.

Los niños y jóvenes de hoy, con menos incentivos y ayudas para proseguir su formación que los escolares franceses, alemanes o italianos, van a ser quienes paguen el agujero que ha provocado una crisis puramente financiera, es decir, relacionada con cuestiones bancarias y grandes negocios mercantiles.

La crisis exige un mayor esfuerzo en educación y en investigación (I+D+i), además de volver a llevar a la escuela a los muchachos y muchachas que abandonaron la Secundaria en busca de un empleo que hoy ya no existe.

Sí, ese cambio político radical costaría dinero. Pero negarse a gastar ese dinero es insensato y corto de miras, incluso desde un punto de vista puramente fiscal. Además de que cercerna la formación del ciudadano del futuro y pilar fundamental de un estado democrático como el español.